El nuevo cine alemán trae buenos filmes como el thriller Der Räuber (The Robber), de Benjamin Heisenberg. Cuenta la desquiciada carrera de Johannes Rettenberger por llegar a una meta indefinida. Rettenberger (Andreas Lust), personaje basado en la vida real, tiene un talento excepcional tanto como corredor de maratón como robando bancos ( viejo hobbie que lo llevó a la cárcel por años), y usa sus dotes de atleta para huir a piernas sueltas, con máscara y maletín lleno. El director le agrega al personaje una única relación con la humanidad: una mujer llamada Erika (Franziska Weisz).
Así pasa toda la película, en este combinado ejercicio de atracar y correr, sin que tengamos una clara idea del propósito de este personaje para quien el dinero no es realmente importante, como no sea una adrenalínica obsesión por transgredir las reglas sociales.
The Robber tiene secuencias magníficas como las persecuciones o el travelling de Rettenberger corriendo a campo traviesa, una notable banda sonora aunque corta, y un tempo a veces muy lento contrastando con la velocidad que caracteriza al personaje. Ganó premio al Mejor Guión en el Festival de Gijón, fue nominada al Oso de Oro, y lleva remake norteamericano para el 2012.
