Historia de un invento
Las ansias de estudiantes de Harvard por crear algo que haga historia y hacerse notar se concentran en la inquieta personalidad de Mark Zuckerberg, protagonista en el filme y en la vida real de uno de los inventos más lucrativos de la era de internet: la red social Facebook.
Pero este genio de la informática no ansía dinero sino un tipo de reconocimiento local, que inicialmente abarca los predios de su universidad, y cuya meta, con visos de obsesión, es descollar de alguna forma para ganarse el honor de formar parte de un burgués y exclusivísimo club.
Así nace facebook, con cuatro gatos más, que entran y salen en diferentes etapas de este cuento y a los que el fundador roba una idea que vale oro o tima con engañifas, para terminar sufriendo un fastidioso juicio y pagando lo que debe, que a fin de cuentas es, para una fortuna inmensa, como “pagar una multa de tránsito”.
The Social Network basa gran parte de su lucimiento en Jesse Eisenberg, con un desempeño tan auténtico que no me imagino un Zuckerberg mejor. Andrew Garfield y Justin Timberlake también hacen su parte, este último con un carisma que se impone desde su puesto de actor secundario. La historia tiene magnífica progresión. Otro laurel se lo lleva la edición. La película es, sin enorme entusiasmo, cinematográficamente correcta.
Pero, ah!, tiene una tremenda actualidad. Un filme que trata sobre una red social en pleno auge, en la que millones de cibernautas participan, es capaz de cautivar por lo menos a igual número de espectadores. Facebook hoy día no es sólo una tendencia o una moda, es casi un modo de vida.
Y atrás de todo hay una extraordinaria historia de éxito: la del multimillonario más joven del mundo. Mas se agradece que, con todos sus millones, el filme no lo mime. Tan pronto como en la primera secuencia, es acuñado por la novia, no precisamente como un nerd, sino como un imbécil; dos horas después, en la última escena del filme, la pasante en el juicio afloja un poco la mano: “no eres un miserable, sólo tratas muy duro de serlo”.
Al final, Zuckerberg no es más que un veinteañero superdotado, con muchos defectos y otro tanto de virtudes, que quiere recuperar la atención de una muchacha.
